¿Cuál es la postura de León ante las reformas federales?

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“Vamos por buen camino” esa frase recurrente entre la demagogia de los políticos mexicanos al referirse al paquete de reformas propuestas por el presidente Enrique Peña Nieto. Este artículo no tiene ningún tinte político, ni mucho menos cumple con objetivos partidistas.

El sistema capitalista de su forma más purista lo podemos encontrar con nuestro buen vecino del norte y como ha quedado claro esa es la postura que ha optado la nueva administración federal. El objetivo primordial de las reformas es aperturar los recursos naturales de la nación a la inversión extranjera, y eso conlleva un incremento en las competencias entre particulares y la mejora continua en los estándares de calidad en el sector industrial.

Los beneficios son demasiados en cuanto a macroeconomía se trata, si hablamos de la especialización de sectores en base a zonas del país y la inversión extranjera que puede generar cada uno de estos sectores. Es ahí donde entra la ciudad de León y general el estado de Guanajuato.

En un sistema económico como el capitalista, las ciudades industrializadas son la punta de lanza y las mayores proveedores de bienes para incrementar de manera porcentual los indicadores de producción; algo en lo que está muy preocupado el gobierno, refiriéndonos a todos sus niveles. Todo el cinturón del Bajío se verá beneficiado gracias a esto, y usted se preguntará ¿y dónde está el problema?

Para poder ser un poco más conciso y directo hay que analizar la historia de un sistema económico como el capitalista. Por empirismo sabemos que los ciclos económicos son inherentes al capitalismo; a qué me refiero con esto, las crisis, recesión, inflación, deflación, etc. Todos estos términos, que hemos escuchado un sin número de ocasiones en las noticias, son el resultado de un ciclo económico capitalista y que para mala fortuna nos ha tocado ser participes en repetidas ocasiones de maneras violentas.

La verdadera problemática en esta apertura a un sistema “dejar hacer” es la disparidad en la repartición de la riqueza, término que aún no convence a todos. El rasgo característico de una política liberal es que los ricos se hacen más ricos y los pobres más pobres, y parecerá que estoy lanzando una réplica contra el sistema pero movimientos tan fuertes en la economía de México necesitan también del compromiso de sus gobernantes, los cuales deben de intervenir con políticas, leyes que puedan detener o amortiguar la caída del mercado en el país.

Nuestro futuro es sostenible, y me refiero a la ciudad de León, se han edificado cimientos fuertes en la economía pero siguen las mismas falencias en el sistema político mexicano y muchas más en el gobierno local. Sólo veamos a quién favorece más y de qué lado cae la moneda. Pero vamos por buen camino, de eso no hay duda.

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